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| Primeros documentos |
Hay remontarse varios siglos atrás para encontrar los primeros
documentos escritos en los que se manifiesta el interés por la
trucha. Dada la importancia que la pintona tenía como plato
gastronómico entre reyes y demás nobleza, surgieron las primeras
leyes que regularon la pesca de trucha para preservar una
población piscícola notable.
"Natural History de Ælian" versado en griego, hizo la primera referencia a
la pesca con mosca artificial. Esto probablemente fue escrito
en el año 200 de nuestra era. En el río Astrænos,
entre Borea y Thessalonica, los macedonios
utilizaban pedazos de pluma moteados ya que los peces se
alimentaban de un insecto que flotaba sobre el agua del río.
Los nativos lo llamaban Hippouros. Estos
insectos buscaban su alimento sobre la superficie, cosa que
incitaba a los peces y succionándolos suavemente, llevaba la
mosca a su boca. Los pescadores no usaban los naturales como
cebo ya que al tener contacto con ellos, perdían su color
natural y sus alas se marchitaban.
En la península ibérica, Suintila rey visigodo en el año 654, comenzó
a preocuparse por que no le faltara este rico salmónido en su
plato. En 1258 Alfonso X El sabio redactó el Ordenamiento
de la Pesca y Caza de las Cortes de Valladolid.
Más tarde el rey Juan II dictó el 26 de agosto de 1448 en Astorga unas
ordenanzas más concretas y con penas para quien las incumpliera:
"..Ordenamos que no se pesquen truchas desde mediados del mes
de Noviembrte hasta mediados del mes de Hebrero, bajo pena de 200 maravedís
por vez, por ser tiempo en que procrean.."
"..Ni pesquen truchas con redes,
ni paradexos que no pase por cada malla un real de a ocho
segoviano.."
"..Que cualquiera persona que echase en las aguas morga, cal
viva u otra cualquiera cosa inficionada, pueda ser prendido por persona
cualesquiera y llevarle 100 mrs. y el Regimiento 200 mrs. y el Concexo del
distrito media cantara de vino y 200 mrs."
Wolfram Von Eschenbach, de origen aleman, escribió en 1210 un romancero
cuyo protagonista, Schionatulander, pescaba truchas y graylings usando algo
parecido a una mosca, literalmente un "gancho emplumado". Otros textos
alemanes cuentan de la práctica de la pesca a mosca desde las
llanuras suizas hasta Siria.
En Gran Bretaña durante los siglos XIV y XV se escribieron manuscritos
que aunque no hablablan de la técnica si referenciaban la práctica de la
pesca a mosca por parte de los nativos de la zona.
Por otra parte, hubo personas que, al margen de menciones, regulaciones y
leyes, se dedicaron a escribir sobre los conocimientos meramente
técnicos para pescar la trucha. Diversos son los idiomas en los que
podemos encontrar algunos de los más conocidos tratados de pesca.
A principios del siglo XV un manuscrito bávaro describe unos cincuenta
modelos de moscas artificiales para la pesca de distintas especies,
entre las que se encuentra la trucha.
Pero quizás los tres más importantes tratados del siglo XV son:
El primero, British Library Harley 2389 que describe como pescar la trucha:
"...in
June, iuly an agust in the vpper part of the water with an
artificiall flye, made vppon your hooke with sylke of dyverse
coloures lyke vnto the flys which be on the waters in these
monethes, and fethers be good & pecokes and
popiniayes..."
Cuya traducción sería: ... en junio,
julio y agosto, en la parte superior del agua con una mosca
artificial hecha con un anzuelo, seda de diversos colores,
similares a los insectos presentes en esos momentos y plumas y
otros materiales.
El segundo, "Medicina Piscium"
(conservado en la biblioteca de Bodleian) describe moscas para
pescar truchas y salmones:
"...And iff ye fische for hym
in the lapyng tyme ye must dubbe your hoke with the federys of
a pertriche or with the federysse of a whyld doke and ye must
loke what colowre that the fley is that the trowgth lepythe
aftir and ye same colowre must the federisse be and the same
colowre must the sylke be of for to bynde the federysse to
your hoke..."
Traducido: "Y si se quiere pesca en la
época de saltos se debe vestir el anzuelo con plumas de perdiz
o pato silvestre poniendo atención que las plumas sean de
color similar a los insectos que se quiere imitar. El color de
la seda con la que se atan las plumas al anzuelo debe ser
también similar."
El tercero, "A Treatyse
of Fysshynge with an Angle". Este libro, fue publicado
como parte de la segunda edición de "The Book of St.
Albans" en 1496.Existen dos versiones manuscritas,
fechadas antes de 1450, desafortunadamente, la copia más
completa ha perdido parte del texto impreso, en particular la
lista de las moscas. Se sabe que el editor de
este tratado fue Wynkyn deWorde, un aprendiz de la casa
Caxton y sus sucesores. La identidad del autor,
así como las evidencias que tratan de probarlo son bastante
inciertas, la costumbre señala que es Dame Juliana
Berners.
El Tratado es el trabajo más antiguo y
completo trabajo sobre la pesca con mosca. El texto incluye
instrucciones sobre construcción de la caña, la línea,
anzuelos; pasos para doce patterns y consejos detallados de
como capturar las especies británicas más comunes.
El Tratado es el primer libro impreso sobre pesca con mosca y su
influencia fue inmensa. El trabajo gozaba de gran popularidad
y fue reimpreso en repetidas ocasiones durante ese
siglo.
Durante los dos siglos posteriores a su publicación,
no hubo otro trabajo similar sobre la pesca a mosca, ya que el
Treatyse por si mismo constituye un extraordinario
archivo, independientemente de su origen y de quién en
realidad lo haya escrito.
Para efectos prácticos,
nada sabemos sobre la pesca con mosca en el período
comprendido entre la publicación de The Treatyse on
Fysshynge with an Angle y el fin de la guerra civil
inglesa.
La guerra impulsó a un grupo de cinco hombre
que escribieron sobre la pesca con mosca. Ellos
fueron:
Thomas Barker escribió y publicó en 1659 el
libro: Barker's Delight: or, The Art of
Angling.
Coronel Robert Venables
(1612-1687), publicó en 1662 The Experienced
Angler.
Isaac Walton (Agosto 9, 1596 -
Diciembre 15 1683) es conocido como el autor de The
Compleat Angler (1653), uno de los tres libros más
publicados en la historia de la literatura inglesa (los otros
dos son la Biblia y Las Obras completas de Shakespeare). The
Compleat Angler ha tenido más de 300
ediciones.
Charles Cotton
(Abril 28, 1630 - Febrero 16, 1687) a solicitud de Walton,
Cotton escribió su celebrada segunda parte de The Compleat
Angler. No queda claro como fué que se hizo experto de la
pesca con mosca pero es muy probable que pasaras sus días en
el río Dove estudiando la vida de las mocas de mayo
(efímeras).
Richard Franck fue
pescador de salmones y fue de los primeros autores en escribir
acerca de sus extensas experiencias personales sobre como
pescar salmones con una mosca artificial.
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| Nuestros orígenes |
En lo que refiere a nuestros orígenes, en 1539 Fernando Basurto
fue el autor del Tratado de pesca a mosca, donde se explica
como capturar la trucha. Basurto estableció diferencias entre
la pesca y otros deportes. Este aragonés explicó la técnica que
utilizaba para engañar a las truchas. Una barra articulada con
el último segmento de madera al que ataba una seda trenzada era
su equipo de pesca. La técnica que recomendaba era lanzar la mosca
aguas abajo y recuperarla en superficie a una velocidad moderada.
Basurto le dió mucha importancia a la observación, una de las claves
de todo pescador que se precie. Describió la forma en que las truchas
comían las moscas naturales, e hizó hincapíe en capturar estos insectos
para acertar con el color de las imitaciones.
El mítico Manuscrito de Astorga se escribió en 1624.
En ese año Juan de Bergara dejó
constancia de la existencia de los Gallos de León y de la
utilización de sus plumas para la confección de 33 modelos
de moscas artificiales. Estos patrones eran muy complejos y elaborados,
teniendo cierta similitud con los montajes británicos de la
época. En una mosca se llegaban a utilizar cinco plumas
distintas, lo que hace pensar que quizás fueron pensadas para
flotar. Además Juan de Bergara recomendó la utilización de las
moscas en determinados meses del año.
Juan de Bergara menciona en su texto que su manuscrito es
una adaptación y recibe la influencia de otros libros escritos
por reconocidos pescadores extranjeros. Es posible que Juan
de Bergara conociera otros tratados como el de Dame Juliana
Berners.
Teniendo en cuenta que el Manuscrito de Astorga no salió a
la luz hasta 1935, cabe pensar que existan otros originales
perdidos en librerías privadas españolas.
Más tarde en 1825, Luis Peña editó una ampliación del
Manuscrito de Astorga que recogió un total de 41 moscas
artificiales, se llamó Manuscrito de León.
Por aquel entonces los montajes se realizaban sobre grandes
y bastos anzuelos, siendo la efectividad tan probada que hoy
en día se mantienen los criteríos y técnicas para montar
moscas ahogadas. Eso si, los materiales y herramientas
de montaje han evolucionado, pero los patrones de Juan de Bergara
siguen siendo válidos y utilizados por los pescadores.
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