Situación geográfica

Al pie de la Cordillera Cantábrica, en su vertiente leonesa, se extiende un valle de gran belleza por el que discurre un río de sobra conocido por los amantes de la pesca, el Curueño. Hablar del Valle del Curueño es hablar de pesca, de truchas, de gallos, de plumas y de moscas.

El Curueño nace en Vegarada, rodeado de hayedos, acebales y serbales. Empieza a caminar entre peñas, y poco a poco va cogiendo agua hasta llegar al coto de Tolibia. Continúa su discurrir abriéndose paso entre las peñas hasta llegar al coto de Valdepielago. De aquí para abajo, empiezan los montes a ambos lados del rio con bosques de robles y encinas autóctonos. Las orillas del río a su paso por La Candana, situada a unos 1000 metros sobre el nivel del mar, es de salgueras y chopos del país Aquí el fondo del río ha pasado de ser de roca a ser de piedra.

Uno de los pueblos más representativos de toda esta tradición y pasión por la pesca, es La Candana de Curueño, un pequeño pueblo perteneciente al ayuntamiento de La Vecilla. Para llegar a La Candana se puede ir por la carretera LE-311 desde León hasta Robles de la Valcueva, donde tomaremos la LE-626 hacia la derecha hasta La Vecilla. Desde aquí descenderemos el valle a la par que el río por la LE-313, para tras 3 kms. llegar a nuestro destino.

Merece la pena tomarse el viaje con tranquilidad y disfrutar de los bellos paisajes. Aguas abajo el río Curueño, cerca de Ambasaguas de Curueño, aporta sus aguas a otro río de gran prestigio truchero, el Porma.


Una forma de vivir

La vida de la gente de estas tierras gira en torno al río. Los ribereños se han criado a la orilla del río, han crecido pescando las preciosas pintonas y han heredado de sus mayores la cultura de la pesca a pluma. Muchos de ellos han mantenido intacta la tradición de la cría de gallos para la confección artesanal de las conocidas ahogadas leonesas. La fama de estas plumas, exclusivas de esta comarca, es mundial.

En La Candana, el buen hacer y el minucioso trabajo de los criadores de gallos han dado lugar a las más puras razas de Pardos e Indios. Solo seleccionando y cruzando los mejores ejemplares se puede conseguir la mejor calidad. Y un buen ejemplo de esta labor es Jose María Gonzalez, conocido en el mundo de la pesca como Chema.

Desde siempre se ha comentado mucho que es lo que hace que la pluma que crian los gallos de aquí sean diferentes al resto. Puede ser por una capa de uranio que pasa por debajo de La Candana. También por el agua o bien por el peculiar clima de la zona. Muy pocas veces hace viento o es muy suave, puesto que el pueblo está en un valle y a la altura de Valdepielago termina la montaña que hace de frontón y esto hace que la zona tenga un microclima especial. En invierno hace mucho frio, pero es seco. La humedad es muy mala para los gallos.

La comarca siempre ha vivido de la ganaderia. Hoy en dia, como en la mayoria de los pueblos, queda sobre todo gente mayor, puesto que los jovenes han tenido que irse fuera por la falta de trabajo. Los que se han quedado ha sido por haber tenido la suerte de encontrar trabajo por aquí. Al fin y al cabo los gallos es algo alternativo, y en el caso de Chema es una pasión sin la que no podría vivir.


© Jose María Gonzalez. 2003
Tfno. 636 64 25 37 (a partir de las 15:30 h.)
chema@gallosdelacandana.com

Webmaster: Ricardo Sánchez
fario13@eresmas.com

Fotografías: Ignacio Linares